¿Qué es Coaching?, conferencia

Conferencia-taller impartida por Pedro Marcos y Angel Luis Sánchez


https://attendee.gotowebinar.com/register/3729301902634982402

¿Te gustaría saber realmente qué es el coaching? ¿Para qué sirve y por qué coaching? ¿Cómo se trabaja desde el coaching? y… ¿Te gustaría llevarte una serie de herramientas de aplicación inmediata para potenciar tu rendimiento personal y profesional?
¡No esperes a ser el último en enterarte!

Al registrarse, recibirá un correo de confirmación con información sobre cómo unirse al seminario web.

Alma partida

ALMA PARTIDA

https://i2.wp.com/www.inteligencia-exitosa.org/manuales/imagenes/autosabotaje.jpg

   

 AUTOSABOTAJE:

           Oposición u obstrucción disimulada e inconsciente contra proyectos, órdenes, ideas o decisiones que uno mismo toma.  

          La estrategia básica para trabajar con estos casos se resume en: DETECTAR, COMPRENDER, RESPETAR y finalmente EQUILIBRAR

DETECTAR

El compromiso del cliente es la base de todo proceso de coaching: debe QUERER cambiar y debe decidir HACER cosas nuevas (planes de acción) para obtener resultados diferentes a los obtenidos y que han motivado su necesidad de cambio. Pero a veces sucede que la persona no se compromete, o lo hace pero no lo cumple, y se pone zancadillas (insconscientemente) a sí mismo para no llevar a efecto esos planes de acción. Eso es autosabotaje y unos planes de acción, cualesquiera que sean, no cumplidos es el mejor modo de detectarlo.

COMPRENDER

Tenemos el alma partida. Como mínimo, en nosotros, habitan 2 personalidades, con sus diferentes gustos, apetencias, necesidades, valores y motivaciones. A menudo, casi todo el tiempo, conviven en armonía, se ponen de acuerdo y quieren lo mismo. No obstante, en ocasiones sus necesidades son incompatibles y si no intervenimos pueden llegar a luchas irreconciliables.  Estas 2 partes de uno mismo,  se corresponden con los 2 cerebros que habitan en nosotros. Una es la parte que compartimos con los animales, responsable de funciones tan importantes como los instintos, las emociones, los hábitos, etc,  todo lo cual está controlado por nuestro cerebro inconsciente.  La otra es fruto de una evolución que nos caracteriza casi únicamente a los seres humanos y que podemos llamar nuestra parte consciente, localizada en la corteza cerebral.

Cuando esas partes, cada una con su propia intención positiva y que busca cubrir una necesidad, toma decisiones incompatibles con las de la otra parte, surge el conflicto.

RESPETAR

    Ante el conflicto, casi siempre nos peleamos. Juzgamos y criticamos duramente a la parte de nosotros que sentimos que nos sabotea. Esa que parece actuar en contra de nuestras decisiones, objetivos y planes conscientes, cuando realmente solo busca cubrir algunas necesidades que no están siendo suficientemente satisfechas:  seguridad, amor, diversión, reconocimiento, etc.  Al cliente le cuesta verlo y a veces necesita que le preguntemos muchas veces por esa intención positiva para que tome conciencia de que realmente la hay, más allá del comportamiento aparentemente autosaboteador.

Pero cuidado: elegir la estrategia del enfrentamiento entre las partes de mi mismo es como decidir organizar una guerra con nuestro propio hogar como campo de batalla.

El camino para la solución es el contrario. No solo debemos respetar y valorar los intereses y necesidades de cada parte de nosotros, sino que además debemos ayudar al cliente a llegar a sentir un agradecimiento profundo y sincero a ambas partes, que solo quieren lo mejor.

EQUILIBRAR

    Por último, si realmente queremos abandonar el comportamiento autosaboteador, es necesario mediar entre las partes contradictorias del cliente, hasta llegar a encontrar un punto de equilibrio en que cada necesidad sea escuchada y tenida en cuenta suficientemente en el plan de acción.

Por ejemplo, si el miedo a hablar en público nos atenaza e incluso nos imposibilita salir a hacerlo: hay que preguntar al cliente por ese comportamiento y darle voz y explicitar la necesidad, imaginémonos de seguridad que puede estar subyaciendo a ese autoboicot, hasta llegar a una solución consensuada entre las partes y equilibrada respetando tanto el deseo de seguridad como el de desarrollo

Si dejamos algo de lado

Por eso es tan importante indentificar esa negociación entre esas dos partes contrapuestas con objetivos tan diferentes e incluso contrapuestos, para poder llegar a un acuerdo personal.

El cierre

https://i1.wp.com/crearunacuentaenhotmail.com/wp-content/uploads/2012/07/cerrar-sesion-hotmail.jpg

“Luego de tomada una resolución, voy derechamente a mi objetivo, derribando cuanto me cierra el paso”

 

Cardenal Richelieu(Armand-Jean du Plessis (París,9 de septiembre de1585ibídem,4 de diciembre de1642), cardenal-duque deRichelieu, duque deFronsac ypar de Francia.Cardenal,noble y hombre de estadofrancés.)

 

EL CIERRE

 

¿Como se sabe que es un buen momento para cerrar el proceso de coaching? Cuando el cliente ya ha superado sus principales bloqueos, esos que le impedían avanzar hacia su objetivo, podemos preguntarle  directamente si cree que ya puede seguir solo. Si decide que sí, entonces es momento de ir cerrando.  

 

Para preparar la sesión o sesiones de cierre, al finalizar el proceso hay que cumplir varias funciones:

1- Reaprender a celebrar y premiarse. Un premio aumenta la probabilidad de que un comportamiento valioso se repita en el futuro. Una celebración añade al esfuerzo y a lo logrado una emoción positiva que hará que nos apetezca más esforzarnos en lo sucesivo  Todo ello, ayuda además a subir la autoestima del cliente y reforzar la sensación de merecimiento.
    ¿Como celebrar?  Unas palabras de alabanza por parte del coach, unas preguntas que le inviten a contarnos sus avances durante el proceso y los beneficios que está trayendo a su vida, o qué cambios están notando los demás, etc. Incluso se le puede dar un diplomita en que venga su nombre y el objetivo logrado. Sin olvidar un premio “Porque yo lo valgo” que elija el propio coachee.

 

2- Que el cliente revise lo que ha aprendido y lo integre para utilizarlo con las posibles necesidades futuras.

Dedica un tiempo a resumir todo el proceso y destacar todo lo más relevante de cara al desarrollo y el aprendizaje.   – ¿Qué herramientas te han servido para desbloquearte? ¿De qué te has dado cuenta?  ¿Qué has aprendido que te ayudará en el futuro?   Invítale a que lo escriba  al final de su cuaderno de coaching o en un lugar donde pueda tenerlo bien a mano  

3-Diseñar la continuidad del camino al objetivo (más allá del proceso de coaching)

Para superar un bloqueo a menudo no basta con conseguirlo una vez, ya que es muy probable volver a los viejos hábitos. Para estar razonablemente seguros de que los cambios positivos se mantendrán es necesario continuar el coaching hasta que se asienten y normalicen los nuevos hábitos (unos 30 días) o bien asegurarnos con el cliente que diseña un plan de acción y un seguimiento programados.

 

4- Que el cliente aprenda a hacerse autocoaching y con eso conseguir que sea autosuficiente y eliminar la dependencia. Que pueda seguir solo. Es como si le estuviéramos enseñando la competencia de ser coach de sí mismo, a un nivel básico. La fases o estructura GROW de la sesion de coaching;  decir el para qué de tu pregunta, explicar porqué como coach usabas unas preguntas y no otras, y así hasta que integre tus estrategias, jugando a dejarle que descubra qué preguntarse a sí mismo y lo haga cada vez cada vez más a menudo.

 

5- Por último, mostrarnos abiertos y ofrecernos como recurso disponible en caso de que resultemos necesarios en el futuro. Acordar si para el cliente es útil agendar una llamada telefónica de revisión unos meses después del final de las sesiones y si es así, decidir  cuándo sería el momento oportuno .

Esta llamada puede ser muy breve, para dar la enhorabuena por las mejoras ya consumadas, o bien si las cosas no han ido todo lo bien esperable, convertirse en la semilla de un nuevo proceso de coaching

La mera presencia

“Quiero tener tu presencia

Quiero que estés a mi lado”

(Título: “Quiero Tener Tu Presencia. Artista: Seguridad Social. -Valencia, España-.

Álbum: Furia Latina. Año: 1993)

LA MERA PRESENCIA

Me encuentro con muchos, muchísimos alumnos con dudas terribles sobre su capacidad como coaches, su utilidad en los procesos, y si su trabajo está sirviendo de algo.

Creo que va a ser muy tranquilizador para todos, tomar conciencia de un efecto tan sutil como inapelable en cuanto a las pruebas que demuestran su importancia.

Es lo que podríamos llamar el efecto de la mera presencia. Me refiero a la utilidad del coaching solamente por el simple hecho de que el coach está presente en la sesión, incluso aunque no diga nada. Ejemplos de este efecto en nuestra vida cotidiana hay muchísimos, desde el niño que juega en el parque y le basta con levantar la mirada hacia su madre para poder sentirse tranquilo y acompañado, hasta el hecho de que el profesor esté físicamente en clase mientras los alumnos están trabajando en sus ejercicios (compruebese el efecto, pidiendo al profesor que salga de clase unos minutos para comprobar el guirigay que se forma). En física cuántica, los científicos saben muy bien que la mera presencia de un observador interfiere enormemente en lo observado y analogamente ocurre lo mismo en psicología social cuando estudia el comportamiento de una persona estando sola o rodeado de otros.

Todo esto son grandes noticias para los coaches inseguros porque si se fijan bien, van a poder muy facilmente darse cuenta de los efectos positivos que provocan en el cliente solo por estar. Empezando por el simple hecho de que el cliente durante la sesión está dedicando un tiempo de su vida a su objetivo, a preguntarse qué quiere, que le limita, etc, con lo que va a obtener de forma indefectible un mayor claridad y consciencia. Además, la presencia del coach es motivadora y responsabilizadora, porque de forma tácita, el cliente asume su compromiso de ir hacia su meta, a veces de una forma mucho más protagonista y decidida, precisamente cuanto menos intervenga el coach en la sesión. Es también muy evidente su influencia para ayudar a provocar un centramiento o focalización de la atención, así como, quizá la más importante de todas, el acompañamiento y la emoción que provoca saber que alguien está con nosotros en ese trayecto y nos apoya y comparte nuestro camino, con toda la fuerza motivadora que la compañía es capaz de aportar.

Si un coach “estilo florero” que apenas fuera parte del mobiliario, sin tener qué hacer nada y siendo apenas necesario simplemente estar vivo ya estaría provocando importantes efectos solo con estar…  ¿te has planteado cuanto valor estaremos aportando si además incluso hablamos?

Love is in the air

LOVE IS IN THE AIR

 

https://encrypted-tbn3.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQdirE0zw5OgoJzhTUk8DHbkW9liaQCFhA50GRUrLT6ZgNq7Kpz

 

“No olvidemos que las emociones a menudo capitanean nuestras vidas y las obedecemos sin siquiera darnos cuenta”. –

Vincent Van Gogh ( (Zundert, Países Bajos, 30 de marzo de 1853Auvers-sur-Oise, Francia, 29 de julio de 1890) Pintor neerlandés, uno de los principales exponentes del postimpresionismo)

Como en muchas profesiones, la de coaching no se libra de que pueda ocurrir que las relaciones entre el coach y el cliente acaben excediendo lo que es una relación meramente profesional. En ocasiones ya la habría de antemano, dado que a veces el cliente, es un familiar o un amigo, (aunque desde el coaching profesional no recomendamos que así sea). Otras veces el sentimiento puede ir surgiendo al hilo del desarrollo de las sesiones. Hoy nos centraremos en esta última situación: ¿qué hacer cuando surge el amor?

 

Una relación de coaching puede llegar a ser muy intensa y promover importantes cambios en la persona hacia su desarrollo y felicidad.  Además es una relación de colaboración y ayuda, de modo que es habitual que en el cliente surjan emociones de valoración y agradecimiento, que podrían llegar a traducirse en admiración y acabar desembocando o confundiendose con una especie de atracción personal hacia el profesional que le está acompañando en su camino vital o laboral.

 

Esto, obviamente, puede complicar el coaching de diversas maneras como:

1- El cliente puede desviar totalmente el foco de su objetivo y empezar a preocuparse más por su coach y la opinión e imagen que da ante él.

2- El cliente tenderá a mostrar una imagen seductora de sí mismo, y no tanto su yo real, requisito tan importante para el buen coaching.

3- Puede generarse una relación de dependencia, en que el cliente desea continuar las sesiones de forma indefinida

4- El cliente es posible que idealice a su coach, lo cual le coloca en una situación muy vulnerable ante cualquier expectativa que se cree y luego no se vea cumplida.

etc.

¿Como salir con éxito de una situación tan peliaguda y sensible?

 

Primero aclaremos que estamos partiendo de la base de que por parte del profesional ese sentimiento no es correspondido, ya que de lo contrario, más valdría dejar inmediatamente el proceso de coaching y tratar la situación desde la esfera personal, dando tiempo a que se aclare y se confirme que el sentimiento realmente va más allá del provocado por la relación profesional.

Es más complicado cuando solo es unidireccional, por parte del cliente. Una importante dificultad aquí es que, desde el coaching,  no podemos dar por hecho que es así, ya que por muchas evidencias que pueda haber, siempre podrían ser no más que una malinterpretación nuestra. Y por ello, aparte de no dar mayor importancia ni credibilidad a nuestra sospecha, lo necesario sería tratar, expresados de una manera concreta y reflejados en conductas, directamente  los problemas específicos que ello pueda generar. Por ejemplo: ante una actitud dependiente del cliente, que pregunta continuamente la aceptación-opinión de sus ideas por parte del coach, se le podría compartir:  “Cuando me pides constantemente mi parecer, tengo la sensación de que das mucha importancia a mi opinión personal. ¿Como es para tí? ¿Qué beneficios y perjuicios te puede traer preguntarme mi opinión?” etc.  Es decir, que trataríamos cada situación problemática que aparezca de forma sintomática, o sea,  actuando sobre las consecuencias concretas que se reflejan en el proceso.

 

El Objetivo dentro del Objetivo

https://encrypted-tbn2.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSSfkrXKNYL11cExV1UkeCJOpwpEEt6F-3C8eJxrjODdlNo508akw

“SI UNA PERSONA SABE LO QUE DESEA DE LA VIDA CUMPLE TODOS LOS REQUISITOS PARA CONSEGUIR REALIZAR UN SUEÑO.”

PAULO COELHO (24 de agosto de 1947, Río de Janeiro. Es un novelista, dramaturgo y letrista brasileño)

EL OBJETIVO DENTRO DEL OBJETIVO
Muy a menudo observo en las supervisiones que, al igual que es habitual la tendencia de los clientes a no darle la importancia que se merece a ser concretos en sus objetivos, como coaches también pasamos demasiado deprisa por la fase de exploración de la meta y nos solemos conformar con una definición a veces no suficientemente específica, en ocasiones poco clara y casi siempre muy superficial.
Para evitar que eso ocurra, a menudo propongo que, partiendo como base del famoso metodo GROW,  inventado por J. Whitmore como esquema propuesto  para la estructura de una sesión de coaching (1-Definir el Objetivo (G), 2-Explorar la Realidad (R), 3-Descubrir Opciones (O), 4-Diseñar Plan de Acción (W),  ¿qué tal si  imaginamos que existe otro pequeño “grow” entero dentro de cada una de las letras o fases del GROW ya conocido? Es decir, que por ejemplo dentro de la G habría varias fases que tambien se podrian describir como un nuevo “grow” y dan pistas de todo lo que es importante hacer a la hora de trabajar con el objetivo.
¿Cuales serían?
  • La “g” pequeña, el objetivo dentro del objetivo, nos recordaría preguntar al cliente por una definición mucho más detallada de lo que te está contado que quiere. Si por ejemplo el cliente quiere “mejorar su relación de pareja”, nos podemos ayudar con preguntas como:  ¿que entiendes por mejorar tu relación? , ¿qué quieres conseguir exactamente? y todas las que preguntas que lleven a aclarar y concretar
  • La fase “r” de dentro de la G sería la parte en la que exploramos si ese objetivo es el adecuado, comprobando si está alineado con sus valores y si es un objetivo ecológico y respetuoso con su sistema,  haciéndole preguntas del tipo:  ¿que pasara en tu vida y en la de los demas de tu entorno si lo logras?  ¿algo o alquien se vera perjudicado? ¿que precio vas a pagar para conseguirlo?  (ECOLOGIA) y  ¿para qué quieres conseguirlo? ¿como conecta ese objetivo con tus principales valores en la vida?  (ALINEACION)
  •  La fase “o” de dentro de la G sería explorar otras posibles maneras y puntos de vista desde los cuales se podrían satisfacer los valores o deseos del cliente mediante la consecución de otros objetivos alternativos, distintos al que el cliente inicialmente plantea. Esto es: ¿de que otras maneras podrías alcanzar tus metas o cubrir tus necesidades?  Es importante esta fase para asegurarnos que estamos encaminándonos al objetivo adecuado; si metafóricamente fueramos bomberos, antes de extender la escalera para subir al edificio y salvar a la gente, es importante asegurarnos que no ponemos la escalera y subimos al edificio equivocado. Haciendo bien esta fase evitará en muchos casos que, a medio proceso, el cliente se dé cuenta que lo que realmente quería era otra cosa.
  • Por último, la fase “w” pequeña, es el momento de volver a concretar: como parte final de todo el proceso de exploración del objetivo, es turno de que entre todas las opciones de objetivos posibles, el cliente elija el que de verdad es mas significativo y alineado con él, y también aquí es el momento de hacerlo medible, específico y lo mas tangible y claro posible, a partir de la definición de unos indicadores lo más comportamentales, comprobables y objetivos (no subjetivos) que podamos. Preguntamos por ejemplo: ¿como vas a saber que has logrado el objetivo? ¿como se van a poder dar cuenta los demás? ¿cuando hayas conseguido tus metas, qué habrá cambiado?  Definir los indicadores de forma comportamental es recomendable porque las acciones suelen ser más claras y estables, mientras que las emociones van y vienen y un día el cliente puede sentirme muy bien y al siguiente fatal, por lo que un indicador emocional es menos fiable. Los comportamientos o hechos, sin embargo, son mucho más irrevocables. Por ejemplo:  “sabré que he aumentado mi autoestima si en las reuniones de trabajo me atrevo a expresar mis opiniones”  En el momento en que el cliente lo hace, eso ya es algo comprobable, observable, e indiscutible, sin vuelta atrás, lo cual refuerza mucho la autoestima del cliente y su sensación de logro.